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Pocos documentos sonoros definen una era tan bien como la banda sonora del Doom original de 1993. Aquellas composiciones de Bobby Prince, inspiradas en el heavy metal y el hard rock de grupos como Metallica, Alice in Chains o Pantera, acompañaron a millones de jugadores en sus primeras incursiones por los pasillos infestados de demonios del id Software. Ahora, más de tres décadas después, ese legado sonoro recibe un reconocimiento oficial de máximo nivel: la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos ha incluido la banda sonora de Doom en su Registro Nacional de Grabaciones (National Recording Registry).
Qué es el Registro Nacional de Grabaciones y por qué importa
El National Recording Registry es una lista mantenida por la Biblioteca del Congreso que preserva grabaciones sonoras consideradas cultural, histórica o estéticamente significativas para el patrimonio de Estados Unidos. Cada año se añaden 25 nuevas entradas, y entre sus miembros figuran obras tan icónicas como el primer álbum de los Beatles publicado en EE.UU., discursos históricos o bandas sonoras de películas legendarias. Que un videojuego —y específicamente su música— acceda a este selecto club es un hito sin precedentes que subraya el creciente reconocimiento del videojuego como forma cultural legítima.
Bobby Prince y una música que cambió los juegos para siempre
La historia detrás de la música de Doom es fascinante. Bobby Prince compuso los temas originales tomando como referencia directa canciones de bandas de metal y rock de la época, adaptando su energía y estructura al contexto de un videojuego de acción frenética. El resultado fue una banda sonora que funcionaba perfectamente como acompañamiento para la jugabilidad: agresiva, rítmica y con una capacidad innata para mantener la tensión. Con el paso de los años, esas composiciones han sido versionadas, remezcladas y homenajeadas en innumerables ocasiones, demostrando una vitalidad que pocos soundtracks de videojuegos han logrado mantener.
Este reconocimiento llega en un año especialmente simbólico: Doom: The Dark Ages, la nueva entrega de la franquicia desarrollada por id Software, acaba de lanzarse al mercado, manteniendo viva una saga que comenzó precisamente con ese juego de 1993 cuya música ahora se convierte en patrimonio cultural de una nación. Una forma muy adecuada de celebrar que el rugido de los demonios —y las guitarras que los acompañaban— nunca ha dejado de resonar.

Fuentes: IGN