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El desarrollo de Silent Hill: Townfall está dando mucho de qué hablar, y no solo por su atmósfera perturbadora. El estudio responsable, Screen Burn, ha compartido uno de los detalles de producción más llamativos de los últimos tiempos: para conseguir que el CRTV —el gadget central del juego— sonara y se sintiera auténticamente analógico, el equipo se dedicó literalmente a destrozar televisores de tubo antiguos utilizando imanes.
La idea nació de la necesidad de capturar esa textura imperfecta y orgánica que solo tienen los aparatos electrónicos envejecidos. Los televisores CRT reaccionan de forma peculiar a los campos magnéticos: la imagen se distorsiona, los colores se desplazan y el sonido interno cruje de maneras imposibles de replicar digitalmente de forma convincente. Screen Burn quería que el jugador sintiera que sostenía algo real, con historia y desgaste, no un objeto de videojuego.
El CRTV es el eje narrativo y mecánico de Townfall: un aparato que recibe señales misteriosas y guía —o desorienta— al jugador a través de la niebla característica de Silent Hill. Que el equipo haya invertido esfuerzo físico y analógico en dotarlo de autenticidad dice mucho sobre la filosofía de diseño del proyecto, que apuesta por lo táctil y lo imperfecto frente a la pulcritud digital.
Screen Burn es un estudio relativamente pequeño y poco conocido, lo que hace aún más notable el nivel de detalle al que están llegando. Silent Hill: Townfall sigue sin fecha de lanzamiento confirmada, pero cada nuevo detalle que trasciende alimenta la expectación de una comunidad que lleva años esperando un regreso digno de la franquicia.
Fuentes: Eurogamer