Industria
El cofundador de Guerrilla Games quiere construir un motor de juego europeo para plantar cara a Unreal y Unity

0
0
0
La industria del videojuego lleva décadas dominada por dos grandes motores: Unreal Engine de Epic Games y Unity, ambos de origen estadounidense. Ahora, Arjan Brussee —cofundador de Guerrilla Games (Killzone, Horizon) y exdirector técnico de Epic Games— ha revelado que está trabajando en un nuevo motor de juego concebido específicamente como alternativa europea a estos gigantes del software middleware. El proyecto aún se encuentra en fases tempranas, pero ya está generando expectación en los círculos de desarrollo del continente.
Brussee tiene un currículum que habla por sí solo. Fue uno de los pilares técnicos en la fundación de Guerrilla Games, el estudio neerlandés que acabaría siendo adquirido por Sony y que hoy es responsable de la saga Horizon. Posteriormente, se unió a Epic Games como director técnico, donde tuvo acceso directo a las entrañas de Unreal Engine. Esa combinación de experiencia en desarrollo de juegos AAA y en construcción de herramientas a escala industrial le sitúa en una posición única para abordar un proyecto de esta envergadura.
¿Por qué Europa necesita su propio motor?
La pregunta es legítima: ¿qué sentido tiene crear un nuevo motor cuando Unreal y Unity ya están tan asentados? Brussee argumenta que la dependencia tecnológica de los estudios europeos respecto a herramientas controladas por empresas estadounidenses plantea riesgos —tanto estratégicos como económicos— que merecen ser abordados. Los cambios de política de licencias de Unity en 2023, que generaron una crisis de confianza masiva en la industria, son el ejemplo más reciente y doloroso de lo que puede ocurrir cuando miles de estudios dependen de las decisiones unilaterales de una sola compañía.
Además, el contexto geopolítico y regulatorio europeo —con el AI Act, el Digital Markets Act y una mayor sensibilidad hacia la soberanía tecnológica— crea un entorno potencialmente favorable para una herramienta construida desde y para Europa. Un motor europeo podría ofrecer garantías de privacidad, condiciones de licencia más estables y una mayor alineación con las normativas locales que sus competidores americanos.
Un reto titánico pero no imposible
Construir un motor de juego competitivo es una de las tareas más complejas en ingeniería de software. Unreal Engine lleva décadas de desarrollo acumulado y cuenta con recursos casi ilimitados. Sin embargo, la historia reciente ha demostrado que hay espacio para alternativas: Godot, el motor de código abierto, ha crecido de forma espectacular en los últimos años, especialmente tras la crisis de Unity, y hoy tiene una comunidad activa y proyectos comerciales reales a sus espaldas. Brussee no parte de cero en cuanto a conocimiento, aunque el camino para alcanzar paridad con Unreal en producción AAA será largo.
Por ahora, los detalles técnicos del proyecto siguen siendo escasos: no hay nombre público, no hay fecha de lanzamiento ni se han confirmado socios o inversores. Lo que sí está claro es que la iniciativa responde a una necesidad real que muchos desarrolladores europeos llevan tiempo verbalizando, y que el perfil de su impulsor le otorga una credibilidad que otros intentos similares no han tenido.
Fuentes: Eurogamer