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Kickstarter prohíbe el contenido adulto y apunta a las pasarelas de pago como responsables

Kickstarter prohíbe el contenido adulto y apunta a las pasarelas de pago como responsables

por Egoi Cantero | hace 4 horas

Generado con IA

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Kickstarter ha actualizado sus directrices de contenido para prohibir diversas categorías de material para adultos, en una decisión que muchos creadores y observadores del sector atribuyen directamente a la presión de las pasarelas de pago, en particular Stripe. La plataforma de micromecenazgo, que durante años había permitido proyectos de contenido adulto bajo ciertas condiciones, se convierte así en el último eslabón de una cadena de restricciones que está reconfigurando el ecosistema creativo digital.

El patrón ya resulta familiar: una plataforma que aloja contenido de creadores independientes modifica sus políticas de forma abrupta, y cuando se indaga en los motivos, la respuesta suele apuntar a los procesadores de pagos. Empresas como Stripe o PayPal imponen condiciones estrictas sobre el tipo de contenido que puede monetizarse a través de sus sistemas, y las plataformas que dependen de ellas para procesar transacciones se ven obligadas a acatar esas reglas o buscar alternativas más costosas y menos accesibles.

Este fenómeno, que algunos denominan «Stripeflation» o simplemente la paradoja del control financiero sobre la expresión creativa, ya afectó anteriormente a Patreon, itch.io o OnlyFans, esta última en un sonado intento de prohibición en 2021 que terminó siendo revertido tras el rechazo masivo de sus usuarios. En el caso de Kickstarter, la incidencia es especialmente relevante para el sector del videojuego independiente, ya que numerosos proyectos de visual novels, juegos de rol y aventuras gráficas con contenido adulto han encontrado en esta plataforma su vía de financiación habitual.

Desarrolladores de juegos indie han comenzado a manifestar su preocupación en redes sociales y foros especializados. Para muchos, Kickstarter era una de las pocas plataformas generalistas que toleraba este tipo de proyectos, y su cierre empuja a los creadores hacia ecosistemas más especializados y con menor visibilidad, como Backerkit o las campañas directas a través de sus propias webs.

El debate de fondo va más allá de lo pornográfico: pone sobre la mesa quién tiene realmente el poder de decidir qué contenido puede existir en internet y bajo qué condiciones puede monetizarse. Mientras las pasarelas de pago operen como árbitros invisibles de la cultura digital, plataformas como Kickstarter difícilmente podrán mantener políticas independientes sin asumir costes financieros significativos.

Fuentes: Kotaku


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