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Jason Kelce anima a enviar orina a centros de datos de IA en el anuncio más surrealista del año

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La inteligencia artificial sigue acumulando enemigos, y ahora tiene uno muy particular: Jason Kelce, exjugador estrella de la NFL, protagoniza una campaña publicitaria de la marca de agua Liquid Death en la que anima literalmente a los consumidores a orinar en un tarro y enviarlo por correo a los centros de datos de las grandes compañías de IA. La acción, que mezcla la provocación punk de la marca con el hartazgo generalizado hacia el consumo energético desmesurado de la inteligencia artificial, se ha convertido en viral en cuestión de horas y ha aterrizado de lleno en la conversación del sector tecnológico y del entretenimiento digital.
El anuncio, recogido por Kotaku, conecta con una sensación que lleva meses creciendo entre los jugadores y el público en general: el rechazo a la omnipresencia de la IA en espacios creativos y culturales. En el mundo de los videojuegos, este malestar se ha manifestado en polémicas sobre el uso de voces sintéticas, la generación de arte mediante modelos de inteligencia artificial o la saturación de mercados de assets con contenido generado automáticamente. La campaña de Kelce y Liquid Death, aunque ajena al mundo gamer en origen, funciona como catalizador de ese descontento colectivo.
Liquid Death es conocida por sus campañas de marketing extremadamente irreverentes, pero esta supera sus propios límites habituales. El mensaje central apunta directamente al consumo desproporcionado de agua y energía de los centros de datos de IA, una crítica medioambiental que ha ganado tracción en los últimos meses conforme se han publicado informes sobre el impacto real de estas infraestructuras. Kelce, con su imagen de jugador campechano y sin filtros, resulta el portavoz perfecto para una protesta que mezcla humor absurdo con una crítica de fondo completamente seria.
En la industria del videojuego, donde la IA generativa sigue siendo un tema profundamente divisivo —entre desarrolladores que la defienden como herramienta de productividad y comunidades que la perciben como una amenaza para el trabajo creativo—, este tipo de acciones culturales tienen una resonancia especial. No es la primera vez que el rechazo a la IA trasciende el debate técnico para convertirse en fenómeno pop, y probablemente no será la última.
Fuentes: Kotaku