Industria
El CEO de GameStop admite que no le apasiona la empresa y ahora quiere comprar eBay

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Ryan Cohen lleva años siendo uno de los personajes más llamativos del ecosistema gaming-financiero. Fue el hombre que convirtió GameStop en el epicentro del fenómeno meme stock de 2021, disparando el valor de la compañía hasta niveles absurdos gracias a la presión coordinada de inversores minoristas en Reddit. Ahora, sin embargo, el propio Cohen ha reconocido públicamente algo que muchos sospechaban: GameStop no le apasiona. Y lo ha dicho en el contexto más incómodo posible: mientras intenta convencer a los directivos de eBay para que le dejen comprar una participación significativa en la plataforma de subastas.
Según informa Kotaku citando fuentes cercanas a las negociaciones, Cohen habría trasladado a la cúpula de eBay que su verdadero interés empresarial está en el comercio electrónico de segunda mano, un sector en el que eBay sigue siendo un gigante global. El problema es que las conversaciones no habrían convencido al liderazgo de eBay, lo que habría llevado a Cohen a utilizar su posición en GameStop como palanca negociadora, apostando por el peso financiero de la cadena de videojuegos para forzar un acercamiento.
GameStop como moneda de cambio
La situación pone en una posición extraña a los accionistas de GameStop, que en los últimos años han visto cómo la compañía acumulaba caja —gracias en parte a la venta de acciones durante los picos del fenómeno meme— pero sin una estrategia de negocio clara. La cadena sigue cerrando tiendas físicas a buen ritmo, y las apuestas de Cohen por bitcoin y otros activos alternativos no han generado el entusiasmo inversor que el CEO esperaba. Que el propio responsable de la empresa admita que no siente pasión por ella es, cuanto menos, una señal de alarma para cualquier inversor que todavía tenga fe en el proyecto.
Para la industria del videojuego, la deriva de GameStop es un recordatorio de hasta qué punto el retail físico de juegos ha perdido su centralidad. Lo que fue durante décadas el templo donde los jugadores iban a comprar, vender y cambiar juegos se ha convertido en una empresa cuyo CEO mira hacia otro lado. El ocaso de una era, resumido en una declaración brutalmente honesta.
Fuentes: Kotaku