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El fin de los cajones de juegos de segunda mano: cuando comprar videojuegos era una aventura

El fin de los cajones de juegos de segunda mano: cuando comprar videojuegos era una aventura

por Egoi Cantero | hace 3 horas

Generado con IA

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Hubo una época en la que entrar en una tienda de videojuegos implicaba dedicar diez minutos a rebuscar en un enorme contenedor de plástico lleno de cajas desordenadas, cartuchos sin caja y discos de procedencia incierta. Podías salir con una joya olvidada por dos euros o con una decepción absoluta, pero el proceso en sí ya era parte del entretenimiento. Esos cajones de segunda mano han desaparecido casi por completo, y su ausencia dice mucho sobre cómo ha cambiado la industria del videojuego en la última década.

Un modelo de negocio que beneficiaba al jugador

El mercado de segunda mano fue durante años una de las pocas válvulas de escape reales para los jugadores con presupuesto limitado. Tiendas como GameStop en EE.UU., CEX en el Reino Unido o los clásicos bazares españoles ofrecían catálogos amplísimos a precios que nada tenían que ver con los PVPs de lanzamiento. Para muchos jugadores, especialmente los más jóvenes, esos cajones eran la única forma de acceder a generaciones anteriores de videojuegos sin pagar precios de coleccionista. La serendipia era parte del atractivo: nunca sabías qué ibas a encontrar.

Las causas de su desaparición

La digitalización del mercado es, obviamente, el factor principal. Cuando una parte creciente del catálogo solo existe en formato digital —ya sea por decisión del publisher, por la eliminación de formatos físicos que Sony ha anunciado para 2028, o simplemente porque el juego nació como título de descarga— no hay copia física que revender. A esto se suma el auge de las suscripciones tipo Game Pass o PS Plus, que han cambiado radicalmente la relación del jugador con la propiedad del software: ¿para qué comprar de segunda mano si puedes acceder a cientos de títulos por una cuota mensual? Y, en el extremo opuesto del espectro, el auge del coleccionismo ha disparado los precios de las copias físicas raras hasta hacerlas inaccesibles para el comprador casual.

Lo que se pierde con ellos

Más allá de la nostalgia, la desaparición de este modelo tiene consecuencias prácticas. El descubrimiento aleatorio era una forma genuina de preservación cultural: muchos jugadores se iniciaron en sagas clásicas gracias a encontrar una copia barata en un cajón. Con la consolidación del algoritmo como curador principal —las tiendas digitales te recomiendan lo que encaja con tu historial, no lo que nunca habrías buscado— esa posibilidad se estrecha. El riesgo de que generaciones enteras de juegos queden inaccesibles o directamente olvidadas es real, y la desaparición del mercado físico de segunda mano es una pieza más de ese puzzle preocupante.

Fuentes: Kotaku


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