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La muerte más polémica de The Last of Us Part 2 también dividió a Naughty Dog por dentro

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Han pasado seis años desde el lanzamiento de The Last of Us Part 2 y su muerte más impactante sigue generando conversación. Ahora sabemos que la polémica no fue exclusiva de la comunidad de jugadores: también sacudió los pasillos de Naughty Dog. Heather Cerlan, diseñadora de entornos que trabajó tanto en el primer juego como en su secuela, ha confesado públicamente que aquella decisión fue «también polémica internamente», arrojando nueva luz sobre uno de los momentos más discutidos de la historia reciente de los videojuegos.
⚠️ A partir de aquí hay spoilers importantes de The Last of Us Part 2.
El personaje en cuestión es Joel Miller, protagonista indiscutible del primer juego, que muere de forma abrupta y brutal en las primeras horas de la secuela a manos de Abby. La decisión del director Neil Druckmann de eliminar a Joel tan pronto fue recibida con una mezcla de asombro, dolor y, en algunos sectores, auténtica furia por parte del público. Lo que ahora revela Cerlan es que ese impacto emocional también se vivió dentro del propio estudio: muchos desarrolladores tardaron en aceptar o directamente no estaban de acuerdo con el rumbo narrativo escogido.
Cerlan no ha entrado en detalles sobre quién se oponía ni cuánta gente dentro de Naughty Dog compartía esas dudas, pero el hecho de que lo reconozca abiertamente confirma algo que muchos sospechaban: que una decisión narrativa de ese calibre no se toma sin fricción interna. En su momento, Druckmann defendió la muerte de Joel como algo necesario para contar la historia que querían contar, una historia sobre el ciclo de la violencia y la empatía obligada hacia quien consideramos el «enemigo». La apuesta fue arriesgada, y los números —millones de copias vendidas, varios premios al juego del año— parecen darle la razón comercial, aunque el debate sobre si fue la decisión correcta narrativamente nunca ha terminado del todo.
El tema vuelve a estar de actualidad también por la serie de televisión de HBO, donde Joel (Pedro Pascal) muere en la segunda temporada de manera igualmente abrupta y con reacciones del público casi calcadas a las del videojuego. La historia se repite: lo que fue polémico en el juego lo es ahora en pantalla, y las declaraciones de Cerlan añaden una capa extra de contexto a todo ese debate acumulado durante años.
Lo más valioso de esta revelación no es el cotilleo de estudio, sino lo que dice sobre el proceso creativo en los grandes proyectos: incluso los equipos más talentosos y cohesionados enfrentan dudas profundas ante sus propias decisiones. Que The Last of Us Part 2 haya resultado ser una obra tan influyente a pesar —o quizás gracias— a esa tensión interna es, en sí mismo, toda una lección sobre cómo se construyen las historias que perduran.