Privacidad
Un usuario destroza el micrófono y el WiFi de su TV LG para evitar que le espíe: la comunidad lo aplaude

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La privacidad en el hardware de consumo lleva tiempo siendo un tema candente, y un vídeo que circula en internet esta semana ha puesto de nuevo el foco sobre los televisores inteligentes de LG. En las imágenes, un usuario abre físicamente su nuevo modelo de TV LG y procede a extraer manualmente el micrófono integrado y el módulo WiFi, argumentando que el dispositivo recopila datos de sus usuarios sin un consentimiento suficientemente claro. La frase que ha dado título al vídeo lo resume todo: «¡El cristal de este televisor no es tuyo!»
¿Qué datos recogen los televisores inteligentes?
Los televisores modernos con sistema operativo propio —como el webOS de LG— llevan años incorporando tecnologías de seguimiento como ACR (Automatic Content Recognition), que analiza lo que el usuario está viendo en pantalla para enviarlo a servidores de la compañía con fines publicitarios y de análisis de audiencia. A esto se suman micrófonos para asistentes de voz y conectividad permanente a internet. Aunque estas funcionalidades pueden desactivarse desde los menús de configuración —en teoría—, muchos usuarios desconfían de que la desactivación sea realmente efectiva, lo que explica la radicalidad de la solución adoptada en el vídeo.
La comunidad gamer, especialmente afectada
La reacción en comentarios y foros ha sido mayoritariamente de apoyo y complicidad. Para la comunidad gamer, los televisores son una pieza central del setup doméstico, y la idea de que el dispositivo principal de entretenimiento pueda estar monitorizando hábitos de uso, sesiones de juego y conversaciones ambientales resulta especialmente inquietante. Muchos usuarios se han sumado al debate compartiendo sus propias experiencias con los menús de privacidad de diferentes marcas, y varios han calificado la situación como «el estado lamentable de la tecnología en 2026».
El caso de LG no es aislado: Samsung, Vizio y otros fabricantes han enfrentado investigaciones y multas en distintos países por prácticas similares de recopilación de datos. Sin embargo, la imagen de alguien desmontando físicamente un televisor de gama alta para recuperar el control sobre su propio dispositivo tiene un poder simbólico que ningún menú de ajustes puede igualar. En un ecosistema donde cada vez más hardware viene con conectividad obligatoria y servicios vinculados a cuentas en la nube, el debate sobre quién es realmente el dueño del dispositivo que compras resulta más vigente que nunca.
Fuentes: Kotaku